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El milagro español: exportaciones

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En un período de recesión al caer la renta por habitante la demanda de bienes al exterior disminuye , lo que hace naturalmente reducir el déficit comercial.La disminución de los precios puede impulsar además las exportaciones. En el siguiente gráfico se puede observar como la brecha entre estas dos variables se reduce en épocas con PIB negativo y aumenta en períodos de intenso crecimiento económico.

   EVOLUCIÓN DEL SALDO COMERCIAL/PIB ESPAÑOL 1986-2012 (%)
Como se puede observar hay dos períodos en los que la brecha entre importaciones y exportaciones se reduce.Por un lado a principios de los noventa y por otro a partir del 2007.En el primer caso vemos que las importaciones comienzan a reducirse a partir de 1989 y no se recuperan sostenidamente hasta 1994.Todo lo contrario ocurre con las ventas que entran en terrreno ascendente en 1992 y siguen así hasta 1997.Una recesión provocada por el estallido de una burbuja inmobiliaria y por una crisis monetaria obligo al Banco de España(BdE) a intervenir los tipos de cambio con el objetivo obvio de depreciar la peseta.

La presente crisis nació hace seis años con la consiguiente caída de ambas variables ,para a partir de 2009 comenzar a crecer.Si entonces el regulador pudó intervenir para impulsar las exportaciones hoy como sabemos la política de tipos de cambio está en manos del Banco Central Europeo.Ello ha provocado que la devaluación se haya transladado directamente a los salarios. Entre 2011 y 2013 el coste total bruto por trabajador ha disminuido en 325,57 euros según la Encuesta Anual elaborada por el Instituto Nacional de Estadística.En ello como es natural ha influido la alta tasa de paro y dentro de este fenómeno las dos últimas reformas laborales, las cuales han abaratado el despido y facilitado por tanto este.A ello hay que unir los recortes en la sanidad y en la educación(salario indirecto) y en la pensiones(salario diferido).

Da la impresión de que la única forma que tiene España de mejorar su competividad es empobreciendo a la población.Este última semana el BdE recomendaba nuevas reducciones salariales, en lugar de poner el enfasis en la necesidad de aumentar la productividad, lo que conlleva evidentemente un cambio del modelo productivo.Una competitividad basada en reducciones salariales tiene un recorrido muy corto. Aunque el déficit comercial según datos del BdE se redujo hasta en 710 millones de euros en el segundo trimestre del pasado año, para el mismo período de 2014 ha alcanzado la cifra de 4.604 millones de euros.

Si observamos de nuevo el gráfico vemos como en la etapa del “España va bien” se agrando notablemente la diferencia entre ingresos y pagos al exterior , situándose en torno al 10% del PIB en algunos años.Erá la época en la que nos decían desde Bruselas que el problema de España era la falta de competitividad, nada se decía entonces que gran parte de ese nivel de importaciones estaba financiado con créditos que en la recta final del período no ibamos a poder pagar.En 2006 las importaciones alcanzarón el valor de 263.000 millones de euros y nuestra deuda total erá de 2,4 billones de euros, según el BdE.Tampoco que el origen de nuestra falta de competividad estaba en un modelo productivo intensivo en factor trabajo , y con una estructura de PIB basada en bienes de medio y bajo valor añadido.

Otro asunto no menos espinoso es cuánto se esos ingresos procedente de las exportaciones van a parar a la Renta Nacional. Recordemos que en España muchas empresas exportadoras son filiales, propiedad de multinacionales con sede en otros países.


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Sebastián Núñez

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