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Consecuencias económicas para una Cataluña independiente

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La independencia de Cataluña supondría su salida automática de la Unión Europea (UE), y por consiguiente, estaría fuera de las instituciones de la eurozona. Su economía estaría expuesta:

A la imposición de aranceles a dos tercios del valor de las exportaciones. Si la mayor parte de los clientes de las empresas exportadoras catalanas están en la UE, poner un impuesto a las ventas conllevaría una reducción de éstas, y por consiguiente de los ingresos que obtienen actualmente. Hay que tener en cuenta que Cataluña es la región española más internacionalizada. El peso de las importaciones y exportaciones supera al resto de regiones. En los seis primeros meses de 2017 las compras representaron el 28,1% en las importaciones totales, y las ventas el 25,3% de las exportaciones totales, según los últimos datos de ICEX España Exportación e Inversiones. Cataluña cerró 2016 con un déficit en su balanza comercial de bienes del 5,98% sobre su PIB, esto es, 12.682 millones de euros. Éste aumentaría en caso de separación de resto de España, por la caída ya mencionada de las exportaciones. El economista Roberto Centeno recuerda en su último artículo en El Confidencial, que el comercio entre la República Checa y Eslovaquia se redujo en un 70% tras el fin la unión. En separaciones donde ha habido guerras o donde las primeras han sido forzadas (Balcanes, URSS) cayó hasta en un 90%.


Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España

A la pérdida de financiación exterior. La administración pública catalana es la tercera más endeudada. La *deuda alcanzó los 75.443 millones de euros durante el primer trimestre de 2017, el 35,2% de su PIB, según el Banco de España. La asunción de una nueva moneda supondría la imposibilidad de que sea financiada por el Banco Central Europeo (BCE), quienes a la postre son los que están comprando la deuda pública española, que sirve a su vez para financiar a las administraciones regionales. La falta de solvencia, que no liquidez, se puede comprobar a partir de la cifra de déficit fiscal catalán que proporciona el Ministerio de Hacienda. Éste creció un 77,57% interanual en mayo de este año. Esto es, hasta los 1.259 millones de euros, el 0,57% de su PIB. Ello pese a ser la comunidad que más liquidez ha recibido entre 2012 y 2017. Concretamente el 30,67% de los 223.205 millones de euros sufragados por el Ministerio de Hacienda a las Comunidades Autónomas (CCAA).

Al enfrentamiento a tres escenarios monetarios posibles. Un escenario sería que el nuevo Estado catalán adoptará el euro como moneda. En este caso las autoridades catalanas no tendrían voz ni voto en las instituciones de la zona euro, aunque si tendrían la protección de éstas últimas si llegarán a un acuerdo con el Gobierno español y la UE. La adopción unilateral del euro implicaría como es natural una desprotección mayor. En cualquier caso en ambas situaciones la economía catalana sería más vulnerable ante cualquier coyuntura adversa, ya que su poder de influir en la política monetaria sería nulo. Otro escenario equivaldría a la adopción de una nueva moneda. En este caso el riesgo de que exista una fuerte depreciación de ésta es bastante elevado, ya que el nuevo banco central no contaría con oro ni reservas internacionales para respaldar el valor de la moneda emitida. Éste sólo podría aumentar a base de atraer capitales, lo que implicaría subidas de tipos de interés, que pueden restringir la actividad económica. Finalmente el último escenario tiene que ver con la adopción de ambas monedas. En países como Argentina supuso el atesoramiento de una moneda fuerte, el dólar, en detrimento de la débil, el peso. La autoridad monetaria catalana tendría que enfrentarse al mercado para mantener la paridad (precio de una moneda con respecto a otra) con el euro. Si no consigue conservarla, la devaluación será inevitable. Una pérdida progresiva del valor de una moneda supone más inflación, fuga de capitales y de depósitos, y encarecimiento de la deuda.

A nivel interno hay que tener en cuenta que Cataluña es contribuyente neta a las arcas del Estado, dado que es una de las CCAA con más renta por habitante. Es decir, aporta más ingresos de los que gasta en el régimen común. En 2013, último año para el que existen cifras, la diferencia fue de 8.800 millones de euros o el 4,53% de su PIB. En dicho año el gasto público total en la región fue de 66.461 millones de euros, ¿podría asumir un gobierno catalán independiente dicho volumen?



*En esta cantidad no se incluye la deuda de Cataluña que está en poder de la administración central.


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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