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Los pros y los contras de la renta mínima

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A raíz de la reciente admisión a trámite de la proposición de ley para establecer una renta mínima de 426 euros por el pleno del Congreso, muchos se preguntarán si esta renta es necesaria y viable.

Pues, bien, si atendemos a lo que dijeron los portavoces del Partido Popular y Ciudadanos, muchos pensarían que es inviable y perjudicial. Dado que Susana López, portavoz del Partido Popular, argumentó sin mucho acierto que esta medida puede afectar a ocho millones de personas. Cuando en realidad sólo afecta a 2,4 millones. Además manifestó que el coste de dicha medida sería de 50.000 millones de euros (cuando en realidad el coste es de 11.000 millones de euros) y que esto podría suponer un “efecto llamada”. Es decir, que España sería más atractivo para los inmigrantes de baja cualificación. Mientras que no tendría ningún efecto sobre los españoles de alta cualificación que han emigrado por motivos laborales.

Por otro lado el diputado de Ciudadanos, Antonio Roldán, se limitó a decir que “no se puede pagar”. Si esta medida no se puede pagar, entonces, el Complemento Salarial Anual Garantizado que propone Ciudadanos en su programa tampoco se podría pagar, porque tendría un coste de 10.000 millones de euros, según aparece en el Programa económico de Ciudadanos propuesto en 2015.

La renta mínima es una renta (prestación social) de carácter no universal, dado que, no todos los ciudadanos y residentes en regla tienen derecho a cobrarla. Tiene naturaleza condicional, ya que depende exclusivamente de la situación laboral de los perceptores y de las personas a su cargo. Se trata de una ayuda a parados de larga duración que se encuentran en situación de búsqueda activa de empleo, y a todas las familias o individuos que no alcanzan en conjunto un nivel de renta considerado de subsistencia. La percepción de un subsidio condicional no genera a priori un efecto renta, es decir, no permite a cualquier individuo consumir lo mismo trabajando menos, ni provoca cierto desincentivo a trabajar, puesto que la renta mínima de 426 euros es demasiado baja. Por lo que la mayoría de las personas seguirían teniendo incentivos para tener un empleo.

En base al Informe Económico Financiero de la Seguridad Social y a la Información Presupuestaria del Servicio Público de Empleo Estatal y de las Comunidades Autónomas, se estima que la propuesta sobre el derecho a una renta mínima (no universal) está concebida para cubrir a más de 2,4 millones de personas que se encuentran en situación de pobreza y sin empleo. Dicha renta tiene como objetivo dar la cobertura necesaria a los hogares que viven en situación de exclusión social, y facilitar un nivel de vida digno. Dicha prestación se mantendría mientras la persona careciera de empleo o de recursos económicos suficientes para una vida digna. La política podría tener un gasto total cercano a 11.000 millones de euros. Siendo el principal requisito haber estado desempleado doce meses o vivir en una situación de pobreza extrema.

La viabilidad económica de esta propuesta es superior a otras medidas políticas planteadas por economistas de reconocido prestigio, como:

Luis Garicano: El Complemento Salarial Anual Garantizado en el “Programa Económico de Ciudadanos”.

Antoni Domènech, Jordi Arcarons, y otros: En su documento titulado “Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino de España.” Estos profesores plantearon una renta anual de 7.500 euros para mayores de 18 años y de 1.500 euros anuales para menores de edad, es decir, una renta básica universal.

El primer planteamiento flexibilizaría tanto el mercado que en la España actual es improbable que se implemente. Por otro lado la segunda solución es la menos viable, ya que según recoge el documento se necesitaría, entre otras cosas, un tipo impositivo único del 49% en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para todas aquellas rentas después de impuestos superiores a 7.500 euros anuales.

Esta medida debería ir acompañada de otras medidas que contrarrestarán los incentivos perversos que cualquier persona puede tener: dejar los estudios para acceder al mercado de trabajo. Aunque éste no sea el mejor plan de futuro posible. Sobre todo, en aquellas familias donde los individuos tienen mayor dificultad para acceder a la Universidad. En dicho caso, estas personas podrían de esta manera pensar que es más conveniente obtener una renta, aunque sea mínima, lo antes posible, con relación a las personas que deciden motu proprio realizar una carrera universitaria, y más allá, hacer un máster.


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Javier C. Salazar

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