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Generosidad para avanzar

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Primero empezaré por pedir perdón. En mi artículo del 17 de febrero, “Los daños del coronavirus a la economía mundial”, afirmé que países como España, Australia, Rusia y el Reino Unido mantendrían a raya la enfermedad del coronavirus de Wuhan o COVID-19. Me equivoqué. Australia es por ahora el caso menos desastroso de los cuatro que nombré desde el punto de vista de los muertos y casos registrados oficialmente. Allí han muerto al menos 61 personas.

Muchas cosas han cambiado desde que se declaró el confinamiento en España. El paro está aumentando y es previsible que siga aumentando. Es una situación de crisis económica y sanitaria jamás vista en España desde la Guerra Civil de 1936 a 1939. España se ha convertido en el país más golpeado por la pandemia en lo que se refiere a fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Probablemente España, junto a Italia, perderá su posición entre los 10 países con mayor expectativa de vida, porque esta enfermedad afecta principalmente (aunque no exclusivamente) a los mayores de 60 años de edad.

Pero eso es lo malo. Hablemos de lo bueno. Desde que España entendió la tragedia que se avecinaba el sector privado y la gente en general se ha volcado para aportar medios e información con la que poder combatir la enfermedad del “bicho”. Y las empresas y hombres de negocios se han tenido que reconvertir para evitar que el país se hundiese.

Entre todas las empresas que han colaborado para salvar a los habitantes de España, destaca el gigante textil, Inditex, fundado por Amancio Ortega. De ser el fabricante de ropa de moda ha pasado a fabricar mascarillas y equipos de protección para médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería, celadores.

El Corte Inglés, el Banco Santander, IKEA e Iberia han hecho posible la existencia del enorme hospital de campaña de Ifema en Madrid (5.500 camas). En Málaga, el hospital auxiliar de Carranque (165 camas) también ha sido creado con la colaboración una treintena de empresas que van desde Copycentro a Siemens, pasando una vez más por IKEA.

Obviamente el sector público ha estado allí para aportar los edificios de titularidad pública y los soldados del ejército, la mano de obra.

También ha habido más donaciones de gente rica – Rafael Nadal, Pau Gasol, Antonio Banderas, Bardem... - y no tan rica. El médico de urgencias, Jesús Candel, ha recogido más de 100.000 euros donados con los que ha comprado material de protección para enfermeros.

Y sí, particulares y monjas católicas también se han puesto a fabricar mascarillas para donarlas. Hay gente que ha fabricado en casa viseras de protección para regalar. ¡Las han fabricado con impresoras 3D!

Además hay enfermeros “privados”, médicos sin haber terminado el MIR, estudiantes de 4º de enfermería y médicos jubilados que arriesgan sus vidas voluntariamente y de forma desinteresada para salvar la de los enfermos.

Estos son sólo unos pocos ejemplos del altruismo de los españoles y sus organizaciones sociales.

Mientras el Gobierno de España está desbordado por la crisis y no dice la verdad sobre la gravedad de la situación y sobre su propia gestión.

Las lecciones que se pueden sacar de aquí son claras.

- El principio de subsidiariedad, por el que lo que pueda hacer la sociedad mejor que no lo haga el Estado, sigue vigente.

- No se puede esperar a que el Estado nos solucione los problemas, hay que actuar antes.

- Hay que aceptar, valorar y promover la generosa, rápida y flexible actuación de la sociedad y de sus empresas.

- Criminalizar a las empresas es un error fatal, porque son las que dan vitalidad a la sociedad y al Estado.

- La generosidad de la sociedad puede ir más lejos que la “solidaridad” que el Estado impone por decreto.

- Cuando el sector público y el sector privado colaboran en lo bueno, todo el mundo gana.

- Y todas estas generosas donaciones, toda esta creatividad, todo este amor no sólo salva vidas, sino que además, aligerará la dura factura fiscal para pagar esta crisis.



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Rafael David Fernández
Periodista y Economista, en búsqueda de la verdad y las fronteras de lo posible.
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