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El pujolismo, principal mecanismo del movimiento independentista catalán

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Para entender la política catalana es necesario tener presente la figura de Jordi Pujol i Soley, quizá uno de los políticos más corruptos de toda la historia de España.

Su pensamiento político y su forma de hacer política es común en todos los partidos políticos independentistas catalanes. El núcleo del pujolismo se basa en un pilar fundamental: la Generalitat de Cataluña es patrimonio individual, familiar y colectivo de la clase política catalana. Despreciando a la ciudadanía catalana.

Este nuevo paradigma de hacer política extiende su influencia a través de redes clientelares, con prácticas sumamente corruptas. Con ojos y oídos en todos los rincones de Cataluña, que al más mínimo atisbo de investigación en curso por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ponen todo tipo de impedimentos a éstas. Porque no lo olvidemos, la corrupción nace y muere con la política. Para acabar con la corrupción solo hace falta voluntad política para que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado puedan desempeñar su trabajo con todos los medios y recursos necesarios.

Una de las principales razones del descontento popular en Cataluña tiene que ver con la situación actual del mercado de trabajo catalán: desempleo, precariedad laboral, fuerte caída de los salarios y merma de las condiciones laborales. La situación es peor que la de otras regiones españolas como Navarra, País Vasco, La Rioja, Aragón, Cantabria, Madrid, Asturias y Castilla y León.

Todo ello afecta negativamente al nivel de vida de las clases trabajadoras medias y bajas, que representan la mayoría de la población en Cataluña.

Estas condiciones negativas afectan seriamente a la juventud. Sus remuneraciones en términos de paridad de poder adquisitivo son inferiores a las que sus padres tenían a su edad. Por lo que sus estándares de vida puede que sean inferiores de los que tuvieron sus padres a su edad. Un ejemplo sería la tardía edad de emancipación.

Otra variable a tener en cuenta son los recortes en el gasto público social en Cataluña. Tales como sanidad, educación, servicios sociales, vivienda pública, alquileres sociales, escuelas de educación infantil o jardines de infancia, servicios y transferencias para la prevención de la pobreza y la exclusión social, servicios afines a la Ley de Dependencia para personas mayores y personas discapacitadas, etcétera. El Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha sido una de las comunidades autónomas de España que más ha recortado en transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar. Tal es la situación que el gasto social en Cataluña está 200.000 millones de euros por debajo de lo que le correspondería por su nivel de riqueza. De esta manera está a la cabeza de la retaguardia en gasto social.

La culpa del nivel de subdesarrollo social y crisis social en Cataluña se debe principalmente a los grupos políticos de la oligarquía catalana que han estado en el poder. Los partidos políticos PDeCAT (antigua CiU) y ERC son los mayores culpables de la situación actual económica y social de Cataluña.

Dicha clase dominante (en puestos de poder tanto en el sector público como en el privado) al menos durante los últimos 30 años, observa “risueña” como tal subdesarrollo social es la mejor fábrica de independentistas catalanes de la historia (siendo el gasto público social en Cataluña uno de los más bajos de la Unión Europea y principal motor del subdesarrollo social). Tal crisis social se acentúa por los recortes de gasto público social y por uno de los más altos niveles de desempleo y precariedad laboral de la Unión Europea.

De las once legislaturas que ha habido en Cataluña desde que se instauró la democracia en España, en siete de ellas el Parlamento catalán ha estado presidido por el PDeCAT (CiU), en dos ocasiones por ERC y en una (en la actualidad) por Junts Pel Sí (coalición de ERC y PDeCAT). En todas el movimiento independentista siempre ha estado dirigido institucionalmente por el Gobierno de la Generalitat de turno.

Conviene recordar que el PDeCAT apoyó las reformas laborales del PSOE y del PP, así como los recortes en el gasto público.

Durante los años de crisis en Cataluña, las rentas del trabajo han caído un 3%, mientras que las rentas del capital se han incrementado un 3%. El claro ejemplo, de que en Cataluña los ricos son más ricos, y los de clase media y baja son más pobres. Todo ello bajo el Gobierno de partidos independentistas.

Durante los Gobiernos de ERC (2008, 2009), CiU (2010, 2011, 2012, 2013, 2014) y Junts Pel Sí (2015, en adelante) la diferencia salarial entre el 10% que más cobra y el 10% que menos gana ha crecido. En el año 2008 la diferencia estaba en 4,42 veces y en la actualidad lo está en 5,16 veces, según datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial que publica el Instituto de Estadística de Cataluña. A día de hoy, el salario del 10% que más cobra es de 42.581,49 euros, mientras que el del 10% que menos gana es de 8.246,79 euros. En 2008 dichos salarios brutos eran 40.774,57 € y 9.221,03 €, respectivamente. Por lo que podemos afirmar que durante los Gobiernos de los grupos políticos nacionalistas la desigualdad o distancia entre ricos y pobres se ha incrementado significativamente.

Dicho sea de paso, conviene recordar que, tras las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015, los votos de los partidos independentistas (CUP, ERC, PDeCAT) sumaban 1.966.508 votos, mientras que la de los partidos no independentistas sumaban 2.147.736 votos. En resumen, la mayoría ciudadana no es independentista, básicamente porque no se siente identificada con los promotores del independentismo catalán.


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Javier C. Salazar

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