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Se interesan por ellos y se olvidan de nosotros

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En Estados Unidos de América (EE.UU.), se está imponiendo una nueva política, la subida de tipos de interés.

En esta semana, la presidenta de la Reserva Federal (el Banco Central de EE.UU.), Janet Yellen, anunció una subida del objetivo de los tipos de interés interbancario entre 0,75% y 1%. Dicho de otro modo, la Reserva Federal (la Fed como allí se la conoce) quiere que los bancos se presten el dinero entre ellos a un plazo de 24 horas a un tipo de interés medio entre el 0,75% y el 1%. La Fed puede conseguir esto mediante préstamos más caros a los bancos y también retirando liquidez vendiendo bonos de deuda pública a rentabilidades más altas, retirando así liquidez del mercado lo que fuerza a los bancos a prestar su dinero a mayores tipos de interés.

Mientras en Europa los tipos de interés para operaciones interbancarias son negativos. El EONIA (Euro OverNight Index Average, en inglés o Índice de media de tipos de interés para préstamos de 24 horas) marca -0,354% en euribor-rates.eu. Es decir, en teoría los bancos se prestan dinero entre sí del que sólo deben devolver una parte en el periodo de un día. Mientras que, según la sucursal de la Fed en St. Louis, el equivalente al EONIA en EE.UU. alcanzó el 0,66% en febrero. El diferencial es de sólo un 1%, pero tiene un impacto en la vida de los estadounidenses y de los europeos.

En EE.UU., esto encarece los costes asociados al uso de las tarjetas de crédito, encarece los préstamos para comprar coches, encarece en menor medida los créditos hipotecarios, pero va a favorecer a los ahorradores con cuentas corrientes que verán pequeños aumentos de los intereses que reciben. Un estadounidense con una hipoteca u otro tipo de préstamo a tipo de interés variable, se verá afectado negativamente al tener que dedicar una parte mayor de su salario a pagar deudas. Esto no produce un drástico parón en el consumo, pero si ayuda a controlar la inflación. Y si la inflación deja de crecer, el dólar se aprecia más frente a otras economías más débiles, lo que aumenta el poder adquisitivo de los estadounidenses para comprar productos importados.

El diferencial de tipos de interés entre la Eurozona y EE.UU. nos afecta indirectamente. En primer lugar, el euro se debilita frente al dólar lo que hace menos atractivo comprar productos de EE.UU. y hace más interesante sustituir esas importaciones con bienes y servicios de China (el gran competidor de EE.UU.).

Este diferencial hace que sea más interesante para las empresas internacionales europeas, vender títulos de deuda publica de la Unión Europea (UE), comprar dólares y comprar deuda estadounidense. Esto dificulta que los estados europeos puedan pagar sus deudas y tengan que recurrir a subidas de impuestos, mientras que en EE.UU. resultará más fácil financiar la deuda y financiar los proyectos de infraestructuras que el presidente Donald Trump prometió en campaña.

Lo que Janet Yellen ha anunciado no es una gran subida de tipos interés, pero en noviembre de 2015 el tipo de interés medio para préstamos interbancarios era 0,12%. Desde entonces, no ha dejado de subir. Lo que cuenta es la tendencia y el diferencial. Para no quedarse atrás el Banco Central Europeo tendrá que subir sus tipos de interés con lo que se acabará la financiación barata de los bancos y de las antiguas cajas.

La UE está en la encrucijada. Y su economía puede ser tambaleada por este simple movimiento financiero. ¿Habrá planes europeos ambiciosos para la mejora de nuestra industria, de nuestra banca y de nuestra cohesión social? ¿Se pondrán parches a los grandes desafíos de nuestro tiempo?


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Rafael David Fernández
Periodista y Economista, en búsqueda de la verdad y las fronteras de lo posible.

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