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Vacunas contra la próxima burbuja

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En España, la falta innovar en beneficio del consumidor, junto al deseo de ganar dinero ya y sin esfuerzo, lleva a enormes quebraderos de cabeza. En 2008, el exceso de inversión en el mercado inmobiliario por parte de los bancos, cajas y de cualquiera que tuviese cuatro cuartos se materializó en una burbuja inmobiliaria que explotó cuando subieron los precios del petróleo y la gente sólo podía pagar las hipotecas y lo justo para comer.

Según el IECA (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía), en febrero se constituyeron 50 sociedades mercantiles dedicadas a la construcción de edificios en Málaga, 120, en toda Andalucía .

Es decir, en Málaga veremos como las grúas se alzan y como hay una aparente sensación de riqueza. En lo económico, habrá dos cosas que pueden contener la burbuja (o sanear el sector): la menor contratación de obreros debido a los avances tecnológicos y la menor concesión de créditos.

Pero creo que habrá una burbuja que puede explotar cuando la deuda del Estado se intente pagar con más subidas de impuestos.

¿Qué hacer antes de que eso ocurra?

En primer lugar, será importante tener una buena familia, unos buenos amigos y una buena disposición para trabajar, manteniendo siempre el buen humor.

¿Y en lo económico?

Si usted trabaja para el sector de la construcción o inmobiliario, tenga un plan B. Si usted es propietario, le conviene no apalancarse (endeudarse con la esperanza de que futuros precios inflados salven su cuenta de resultados), le conviene innovar (ofrecer mayores servicios y menos gastos energéticos, tributarios y de mantenimiento en el futuro) y pensar trasladar su empresa a otro país cuando aquí la burbuja se forme o, a lo peor, explote. Si usted es un asalariado —especialmente en el ámbito inmobiliario—, ahorre para formarse (no me refiero a títulos de postureo) en aquello que le proporcione habilidades o que le habilite para oficios.

Hay que tener en cuenta que hay ciertos oficios o habilidades no serán fáciles de remplazar por robots. Los enfermeros, los peluqueros, los canguros, los dentistas, los cirujanos maxilofaciales, los trabajadores sociales, los profesores, especialmente, de menores, los terapeutas ocupacionales,... seguirán siendo humanos porque requieren inteligencia emocional, creatividad aplicada a casos individuales, habilidades manuales de alta precisión y habilidades sociales. Pero también hay otros trabajos que probablemente tengan que evolucionar, incluso los que acabo de citar. ¿Cómo? Mediante la informática, sabiendo programar. Si no me cree, coja un libro de la asignatura de tecnología de ESO (Educación Secundaria Obligatoria) para entender que es parte del futuro de cada profesión. Ahora un electricista de baja tensión, debería saber de informática para instalar un sistema domótico en una casa; un periodista necesitará trabajar (o conocer) diversos lenguajes de programación o programas de diseño para crear infográficos (en bachillerato hay una asignatura llamada tecnología de la información) e incluso programar ordenadores para que escriban informes o artículos sobre temas repetitivos; hay que saber comparar móviles con parámetros parecidos a los que se necesitan para comparar ordenadores; un especialista en finanzas o un economista usará la hoja de cálculo, programas de contabilidad, lenguajes de programación como Python o MATLAB e incluso hacer pequeños programas de inteligencia artificial para obtención y análisis de datos estadísticos. La informática no hace de usted alguien invencible ni necesariamente una mejor persona, pero permite multiplicar el poder de sus habilidades y ahorrarle tiempo para centrarse en lo que las máquinas no pueden hacer. Si no quiere gastarse un euro en cursos o libros de formación (y hay algunos muy buenos), use algunos de los miles de cursos gratuitos en vídeo en internet.

En cuanto a la política de precios... si usted puede permitirse el lujo de cobrar barato, hágalo. No es bueno querer obtener el máximo de beneficio monetario, y es peor querer conseguirlo trabajando lo mínimo. Es mejor cobrar barato por el trabajo, porque permite entender si se está haciendo el trabajo bien y cuál es el grado de satisfacción del cliente. A un cliente al que se le exprime al máximo no tendrá ganas de hablar bien del profesional que le sirvió. En negocios, la reputación, la fama, el prestigio y el boca a oreja son importantes. Hacen que ante una caída, se abran oportunidades para volver a levantarse.

Otra vacuna ante la crisis es aprender a ser pobre. No digo que hay que aprender a ser miserable y morirse de hambre. Me refiero a que hay que aprender a vivir sin lujos, hay que aprender a saber aprovechar lo que se tiene y no, amargarse por lo que no se tiene. El antiguo presidente de IKEA entendía que se podía vivir bien sin ser un consumista. ¡Qué paradoja! No viva como un rico para terminar en la ruina. ¿Es usted rico y no sabe cómo ser pobre? Vea la película “Los Miserables”, el personaje principal tiene que ser humilde y centrarse en cuidar a su hija adoptiva. Lea historias de personas que tienen que partir de cero, mantener perfil bajo (muy difícil hoy en día), sobrevivir y ganar. Así es la vida. ¡Qué no te explote la burbuja!


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Rafael David Fernández
Periodista y Economista, en búsqueda de la verdad y las fronteras de lo posible.
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