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El desenlace de los rescates bancarios a día de hoy

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¤ Las intervenciones en los bancos han propiciado cambios a distintos niveles


Foto de archivo. / Iván Dueñas Villamayor

La “línea de crédito” de Bruselas llegó con objeto de reajustar el mapa financiero nacional. Las instituciones estatales revelaron que los bancos adolecían de solvencia y los valores de bolsa indicaban que se estaba produciendo una fuga de capitales en el sector privado. Los bancos que no pudieron hacer frente a sus deudas fueron absorbidos por entidades más grandes para que siguieran costeando sus proyectos y se deshicieran de los activos tóxicos gestados en la burbuja inmobiliaria. En los bancos intervenidos, el Estado figuró como aval de las operaciones y el Banco de España pasó a supervisarlas. Ocho cajas de ahorro, dos bancos filiales y una caja rural, entraron en la ola intervencionista. Las remesas de capital evitaron que las pérdidas afectaran a los accionistas.

A día de hoy, los cambios aún se perciben en las sucursales. Empleados del sector financiero han sido despedidos por los recortes de plantilla y las intromisiones de las administraciones. Según el IDESCAT (Instituto de Estadística de Cataluña), el volumen de empleados en bancos, asesorías y aseguradoras, en el I trimestre de 2015 eran 443.000, un 18,8% menos que a principio de trimestre, aunque esta cifra es parecida a la del II trimestre de 2012, antes de que se produjera el rescate. En los últimos tres años, el índice más bajo se registró el IV trimestre de 2012, 428.000 empleados.

Las acciones bancarias perdieron valor debido al estancamiento de la inversión por el descenso ahorrativo en hogares y empresas y la creciente fusión de entidades. Para compensar sus cuentas, los bancos han hecho nuevos esfuerzos: subida de impuestos, eliminación de bonificaciones fiscales por compra de vivienda, bajadas salariales y reducción en los plazos de los vencimientos crediticios. Lo último que necesita la economía es ver apagado el mercado de crédito, pero las deudas exigen que primero se acabe con la morosidad de las grandes empresas y se obtenga liquidez.

El proceso de reestructuración sigue en marcha con el fin de generar más recursos y financiar operaciones en el exterior. Aún quedan absorciones pendientes (Catalunya Banc) y entidades que están a punto de salir del FROB, (Bankia, Banco Mare Nostrum y Banco CEISS). Caixabank, Banco Popular, Bankia y Banco Sabadell han avisado de que no existe una demanda de crédito suficiente para absorber el exceso de liquidez, incluso después de las medidas del BCE.

El último Informe de Estabilidad Financiera dice que el crédito nuevo para la vivienda crece el 23,5% en 2014, así como el de consumo un 18,6%. Muchos factores para estimular la inversión vienen con las provisiones de dinero abundante que presta Europa, pero lo cierto es que el mercado no florece. Los españoles están más ocupados en garantizar el bienestar de sus hogares y por ello, además de renunciar a la arriesgada travesía de la inversión, consumen menos. Según el INE, el gasto medio por hogar ha caído un 7,1% de 2011 a 2013. Ahora que el PIB está creciendo, es previsible que las familias utilicen su capacidad ahorrativa para financiar bienes.

A pesar de los esfuerzos hechos hasta ahora, el socavón más profundo sigue estando en el patrimonio inmobiliario. El rescate ha permitido que los bancos se deshagan de gran parte de los activos que no podían vender. A través de las inyecciones, los bancos han podido nivelar los inflados precios de las viviendas con sus valores reales y estimular la compra. Datos del INE evidencian el cambio. El precio medio de la vivienda estuvo en 2011 en 83.443 euros y en 2014, ha descendido hasta situarse en 54.541 euros.

El Gobierno ha puesto en marcha un paquete de recortes que llevan el propósito de expandir la austeridad y recuperar el dinero transferido. Se incluyen las prestaciones sociales del empresario al trabajador, la subida de impuestos directos, la reducción de duplicidades entre comunidades y Estado, la disminución del tamaño del sector público autonómico, el abaratamiento del despido o la extensión del copago en medicinas. España conserva su soberanía, aunque el reembolso del dinero prestado está atenuando el gasto público: de 499.288 millones de euros en 2012 a 461.124 millones en 2014, según INDESCAT.


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Iván Dueñas Villamayor
Periodista comprometido con la sociedad y sus inquietudes.

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