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Las ventajas fiscales en el ISD agravan las divergencias entre CCAA

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El Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) es un tributo de carácter directo, subjetivo y progresivo. Es directo porque el sujeto que realiza el hecho imponible no puede trasladar dicho impuesto, afectando éste a la adquisición de un patrimonio. Es subjetivo al considerar esta nueva circunstancia en una persona física. Se trata de un impuesto progresivo, ya que a mayor base imponible, mayor es el tipo impositivo.

En concreto el ISD grava la obtención de bienes, derechos y de cantidades percibidas fruto de contratos de seguros de vida, cuando el favorecido sea una persona distinta al contratante. La percepción de este último rendimiento no estará sujeto al ISD cuando lo esté en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Por tanto, los sujetos pasivos u obligados al pago del ISD son los beneficiarios, bien de una herencia, donación o de un seguro de vida. La base imponible es el valor real de los bienes y derechos menos las cargas y deudas que sean deducibles. Ésta es la magnitud monetaria que nace como resultado de la valoración del hecho imponible, o del presupuesto fijado por la Ley, y que determina la obligación de pagar este impuesto. En el ISD el hecho imponible es el incremento patrimonial.

Estas transmisiones no son gravadas en el IRPF, cuyo hecho imponible es la ganancia que pueda originar el patrimonio de una persona física. Es decir, si usted, por ejemplo, hereda una vivienda será sujeto pasivo del ISD. No obstante, si una vez en su patrimonio decide venderla y obtiene un beneficio por ello, deberá tributar por IRPF.

El ISD está regulado en la Ley 29/1987 de 23 de diciembre y en el Real Decreto 1629/1991 por el que se aprueba el Reglamento del mismo. Éste tributo está cedido a las Comunidades Autónomas (CCAA), las cuales recaudaron en conjunto 1.900 millones de euros hasta noviembre de 2016, según datos del Ministerio de Hacienda.


Fuente: Elaboración propia a partir del Ministerio de Hacienda

Las CC. AA. con más población fueron las que más *recaudaron (véase el gráfico). En este sentido destacan Cataluña, que ingreso 359 millones de euros, seguida de la Comunidad de Madrid (332 millones) y Andalucía (300 millones).

No obstante, en la Comunidad de Madrid la cuota del ISD tiene una bonificación del 99% dentro del ámbito familiar (padres, hijos, cónyuges y parejas de hecho), lo que equivale a la práctica exención dentro de éste. Ello implica que si la herencia o donación se recibe, por ejemplo, de parientes más lejanos, el contribuyente puede soportar un tipo sobre la base liquidable de hasta el 34%.

La cantidad a pagar depende del mínimo exento establecido, las reducciones sobre la base imponible (base liquidable), la tarifa del impuesto y las bonificaciones existentes. Éstas son variables que pueden modificar las regiones del régimen común (sin el País Vasco y Navarra), a partir de los parámetros que fija una ley estatal.

Ello explica que las diferencias entre lo recaudado por cada CC. AA. no sólo vengan dadas por el tamaño de la población o la renta per cápita, sino también por las ventajas fiscales que éstas han establecido.

Hay casos en los que estas últimas influyen más que las dos anteriores. Un ejemplo es Baleares, que tiene una población y una renta media superior a la de Asturias, cuando ha recaudado casi la mitad de ésta.

Y es que Asturias, junto a Andalucía, Aragón y Extremadura, son las regiones que cuentan con mayores tipos impositivos o menores bonificaciones en este impuesto. En el lado opuesto, están la Comunidad de Madrid, Baleares, La Rioja y Cantabria.



*Recaudación del ejercicio corriente.


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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