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¿Por qué hay tanta hostilidad hacia Putin, el Brexit y Trump?

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Actualmente la oligarquía de la Unión Europea (UE) tiene tres enemigos: Putin, el Brexit y Donald Trump. Según Antonio García-Trevijano, el pensador político más importante de España, para ésta son los “tres ejes del mal”. Y es que las noticias negativas acerca de estos temas abundan en los grandes medios de masas. En ocasiones cayendo en la manipulación o en el ridículo.

Si ustedes ponen Rusia en Google verán numerosos titulares negativos. Se tiende a mostrar a este país como una potencia imperialista que quiere expandirse mucho más al Oeste. Da la sensación que la Guerra Fría aún no ha terminado, ya que son la UE y la Administración Obama la que la han alentado. El ejemplo más claro lo tuvimos con la crisis de Crimea, cuando la Cámara de los Lores del Reino Unido denunció la injerencia de la UE en Ucrania. Para esta institución británica fue un error querer llegar a un acuerdo comercial con un área de influencia rusa, esperando que Putin no reaccionará. De este hecho no se ha informado por parte de los medios occidentales. Tampoco de la expansión de la OTAN en los países bálticos y del centro-este, ni del apoyo de una fundación alemana y otra estadounidense al golpe de Estado en Kiev. Esto último llevó a individuos nazis a formar parte del Gobierno, según el profesor Vicenç Navarro.

Para la OCDE el Brexit va a tener consecuencias económicas desastrosas para el Reino Unido: contracción del PIB, salida de capitales, menor acceso al Mercado Único, depreciación de la libra, etc. Aún es muy pronto para conocer las consecuencias que traerá, lo que es evidente es el miedo de los oligarcas de Bruselas a que Holanda y otros países hagan lo mismo. Ahora se quiere deslegitimar el referéndum, cuando se sabía que si ganaba el sí, UK salía de la UE.

Pero, ha sido la llegada de Trump al Gobierno de Estados Unidos (EEUU) la que ha levantado más ampollas. Para los manifestantes que se oponen al presidente electo, su victoria no parece legítima ni legal. ¿Acaso no tiene Trump el apoyo de una parte importante de estadounidenses?, ¿acaso no ha ganado las elecciones?, ¿las reglas de juego sólo funcionan cuando gana el candidato del establishment?

El problema para la élite es que Trump quiere tener buenas relaciones con Putin y va a firmar un Tratado de Libre Comercio con UK. Lo primero supone el fin de una política de hostilidad entre EE. UU. y Rusia que ha durado desde la II Guerra Mundial, acentuado en los últimos años por culpa del primer país. Esto es algo que va en detrimiento de los planes de expansión de la OTAN hacia el Este de Europa. La razón del nacimiento de esta organización fue frenar el poder soviético ya desaparecido. Luego, ¿qué sentido tiene hoy su existencia? Mantener a la todopoderosa industria militar estadounidense.

El nuevo presidente de EE.UU no es políticamente correcto, luego eso ha facilitado que los medios de comunicación occidentales, al servicio del poder político y económico, exageren los rasgos negativos de su personalidad. ¿Es racista un presidente que tiene a una persona de raza negra en su equipo de Gobierno? El caso Trump pone de relieve lo fácilmente manipulable que es la opinión pública, que sin fundamento alguno considera al magnate un demonio. Pero dado que la corrección política es la que a menudo esconde la verdad, la carencia de ésta en Trump es la que también ha generado su rechazo.

Esta imagen choca con la que los medios han mostrado de Obama, al que se le presume más democrático. Es el presidente de EE. UU. que más personas ha deportado, 2,8 millones según publicó el diario El Confidencial. El conflicto racial ha aumentado durante su mandato. Su política exterior ha sido un desastre sin paliativos, dada la enorme responsabilidad que tiene de lo sucedido en Ucrania, Siria e Irak. No mucho menor tiene Hillary Clinton, una mujer asesorada por George Soros y que quería implantar sistemas democráticos en países tribales y teocráticos, una locura que ha desestabilizado la zona.

En definitiva la mayor parte de las críticas acerca de estos tres fenómenos se centran en los efectos que pueden ocasionar y no en las causas que lo han provocado:

— La corrupción de UE provocada por la falta de control sobre el gasto de los países miembros a cargo del presupuesto común. Hay que tener que el Reino Unido es el cuarto país que más recursos aporta a éste. En concreto 11.341 millones de euros.

— La crisis migratoria. Alemania y Francia, al servicio de EEUU, han contribuido en mayor o menor medida a generar los conflictos en Ucrania, en el norte de África y en Oriente Próximo. De la misma manera que aceptan millones de refugiados, negocian con Turquía, que no respeta los derechos humanos, la deportación de otros millones. La UE no tiene principios, no tiene poder político y por ello cae en continuas contradicciones.

Es obvio que el pueblo británico, de una tradición más liberal y con un visión más realista, haya decidido salirse de esta asociación de países tan dispares.

— El aumento de la desigualdad en la renta de EE. UU. explica la victoria de Trump. Según un estudio realizado por los profesores Emmanuel Saez y Gabriel Zucman de la London School of Economics y la Universidad de Berkeley, el 0,1% de la población más rica de este país controla el 22% de la riqueza total. Este nivel es casi similar al que existía al inicio de la gran depresión (25%), que fue descendiendo desde entonces hasta 1978 cuando tocó el mínimo del 7%. Con la llegada de Reagan comenzó a crecer hasta hoy.

Mientras tanto la extrema derecha y el nacionalismo avanzan en Europa, los cuales ponen en duda la propia existencia de la UE, ¿será casualidad?


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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