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Vox, otra coartada del sistema

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La cruzada de Vox contra el despilfarro de dinero público ha sido propagada por muchos medios de comunicación. En concreto este partido apuesta por el desmantelamiento progresivo de las autonomías, comenzando por la devolución de competencias como la sanidad, la educación, la justicia, a la administración central. Sin embargo, ello no es óbice para que se presente a las *votaciones autonómicas, e incluso haya apoyado la formación de tres Gobiernos regionales: en Andalucía, la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia.

Hay quien puede pensar que esto es una contradicción: formar parte de un sistema que se quiere suprimir. En cambio, entre sus votantes habrá quienes consideren que las cosas se cambian desde dentro.

De los tres Ejecutivos regionales citados anteriormente, el andaluz es el que más tiempo lleva, desde enero de 2019. A partir de entonces, ¿cómo ha evolucionado la contabilidad regional?

Según el Ministerio de Hacienda, Andalucía cerró 2018 con un déficit público de 813 millones de euros, o el 0,51% de su PIB (datos provisionales). El tercero más alto, despúes del de la Región de Murcia (1,3%), y la Comunidad Valenciana (1,4%). En el tercer trimestre de 2019 (último dato publicado) la necesidad de financiación fue de 428 millones de euros. Esto es, el 0,26% del PIB de la región.

El pasado año Andalucía acabó con una deuda pública de 35.439 millones de euros, el 22,1% de su PIB, según datos del Banco de España. Este porcentaje está por debajo de la media, la cual se sitúo en el 24,4%. No obstante, en los tres primeros trimestres del año la deuda pública ha crecido en 331 millones de euros. Gracias al aumento del PIB, en términos relativos cayó al 21,7%.

A tenor de los datos la evolución es buena, dado que déficit y endeudamiento se están reduciendo en términos relativos. En todo caso habrá que esperar a que se publiquen los datos del cuarto trimestre de 2019, para confirmar dicha evolución favorablemente débil.

Al margen de la leve mejoría en las cuentas públicas andaluzas, soy de los que piensa que entrar en el sistema para cambiarlo es una contradicción. El triunfo “electoral” no cambia nada sustancial. Vox, al participar, está obligado a aceptar subvenciones del Estado. Como consecuencia de las últimas votaciones generales recibió 551.550,55 euros de financiación pública. Los partidos políticos únicamente deberían estar financiados por sus afiliados. De lo contrario, atraerán sólo a parásitos que quieren vivir toda la vida del Estado, y no a personas de la sociedad civil.

Santiago Abascal y Ortega Smith no dan ejemplo. El primero lleva 20 años viviendo de este régimen que él también denominaba como partitocracia. En algún caso cobrando una suma desorbitada por no hacer nada. El segundo es portavoz en el Ayuntamento de Madrid, diputado nacional, y secretario general de Vox. Según la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) Ortega Smith puede ocupar los dos primeros cargos simultáneamente. Ahora bien, sólo puede cobrar un sólo sueldo. Llama la atención que en su última declaración de bienes y renta, únicamente declarase una renta por valor de 14.046,70 euros anuales.

Pero si hay algo que pone en evidencia la corrupción moral de los dirigentes de este partido, es su defensa de la Constitución. Un texto que garantiza la escasa independencia judicial, la falta de separación de poderes y de representación política. Aspectos que Abascal denunciaba hace unos años.





* Las denomino votaciones y no elecciones porque en España los votantes no eligen a una persona, sino a una lista de partidos. El sistema electoral proporcional imposibilita la representación política.


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.
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