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Cataluña no se independizará de España

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Banderas oficiales. 495756 (Pixabay.com)

Cataluña no se independizará de España, pase lo que pase el domingo. No sé lo que pasará a muy largo plazo, pero a corto y medio plazo es imposible. Esto es así por varias razones económicas, pero, fundamentalmente por una razón política.

La economía de Cataluña, pese a ser una de las regiones más desarrolladas de España, es muy dependiente del mercado que le supone la Unión Europea (UE), especialmente el resto de España. La independencia supondría la salida de la UE, y por tanto, el establecimiento de aranceles. Las empresas instaladas en Cataluña exportaron mercancías por valor de 41.708,8 millones de euros entre enero y julio. Casi dos tercios se dirigieron a la UE. La salida conllevaría un incremento del déficit comercial con resto del mundo. El ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior) cifra el saldo negativo en 7.931,3 millones de euros hasta julio.

Ante ésta más que posible caída de las ventas, es obvio que muchas grandes empresas optarían por desinvertir en Cataluña. Según datos del Ministerio de Economía, Cataluña es la tercera región que más inversión extranjera recibió en el primer semestre del año. En concreto 1.571 millones de euros, el 13,53% del total que llegó al conjunto de España. A mayor desinversión, mayores pérdidas de empleo.

En conjunto las administraciones públicas catalanas están quebradas. Los economistas Roberto Centeno y Juan Carlos Bermejo, en un reciente artículo en El Confidencial, han cifrado la deuda pública total de Cataluña en 291.000 millones de euros o el 135% de su PIB. Según éstos en todos los procesos de separación la deuda se ha repartido en función del PIB o la renta per cápita. En función de esta segunda variable el endeudamiento público catalán es de 347.000 millones o el 161% del PIB. Es cierto que es el conjunto el país el que está quebrado, pero la salida de Cataluña de la UE implicaría su salida del Eurosistema, por lo que no podría refinanciar su deuda. No podrían beneficiarse de la barra libre del Banco Central Europeo, por lo que la Generalidad no tendría más remedio que declarar la quiebra oficial. A una Cataluña independiente nadie le prestaría y su patrimonio sería embargado.

La asunción de nueva moneda no puede estar precedida de la creación de un banco central con oro o reservas internacionales de divisas, sino que es al revés. Por lo que sería imposible respaldar el valor de ésta ante la depreciación que sufriría a corto plazo. Una progresiva depreciación da lugar a un crecimiento de la inflación, y por tanto, a un encarecimiento de la deuda. Las empresas catalanas deben 321.000 millones de euros, las familias 102.000 millones. En esta situación la fuga de capitales sería inevitable.

Finalmente, hay que tener en cuenta el déficit público que tiene esta comunidad autónoma. Hasta 2015 ascendía a 5.832 millones de euros, la región con mayor necesidad de financiación, ya que concentra casi un tercio del déficit conjunto de la administración regional. Dado el nivel de endeudamiento público es imposible que puedan asumir el gasto en intereses de la deuda, el gasto en prestaciones de desempleo, en pensiones, etc.

Supongo que los separatistas conocen las consecuencias económicas que tiene la independencia. Por ello no creo que la deseen, más bien quieren llegar al límite en esta situación. Probablemente con la idea de llegar en mejores condiciones a las próximas negociaciones de un nuevo pacto fiscal. Los independentistas saben que en frente no tienen a un Gobierno, sino a unos oportunistas entregados que anteponen a su patria, el cargo, la fama y el dinero. Ambas partes se conocen bien, en tanto son de la misma naturaleza. En el mismo pack posiblemente haya más competencia en el ámbito judicial, para que el clan Puyol y compañía no vayan a la cárcel definitivamente.

Por encima de las razones económicas, hay una razón política que explica por qué Cataluña no se separará del resto de España. El pensador político Antonio García-Trevijano ha hablado de ello en alguna ocasión. Se trata de la Constitución material. Según García-Trevijano la misma está constituida por el conjunto de relaciones sociales, económicas, culturales, que unen a Cataluña con el resto de España. La Constitución material es más fuerte que la ambición de los separatistas, que cualquier región, o que cualquier Constitución formal. ¿Cómo se han mantenido las naciones y Estados antes de 1787?

Cataluña no se independizará de España, pero evidentemente el nuevo pacto fiscal tendrá consecuencias muy negativas. Agravará las desigualdades entre comunidades autónomas y aumentará las demandas de otras regiones, que ven como apretando más al Estado se pueden obtener mayor autonomía. ¿Hasta cuándo los españoles vamos aguantar que esta panda de parásitos nos esquilme a base de más deuda e impuestos?


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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