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¡Qué fácil lo tiene el poder!

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Todos los españoles podemos comprobar como la tasa de paro sigue alta en nuestro país, los salarios continúan siendo bajos, y por ende, crecen la pobreza y la desigualdad. Todos los españoles podemos apreciar como la calidad del sistema educativo ha empeorado notablemente, la gestión de la sanidad pública es cada peor, y los políticos son más mediocres. La corrupción es la normalidad, dada la inmoralidad que hay. ¿La cultura? Hoy el espectáculo se confunde con ésta.

Ante este panorama, ¿por qué no reacciona el pueblo español? Las razones son diversas y no hay que pensar mucho para exponerlas. La más obvia tiene que ver con el hecho de que los españoles somos analfabetos políticos. Pero hay algo peor: vivimos muy bien dentro de ese analfabetismo político, y por tanto, queremos seguir siendo ignorantes absolutos. No tenemos curiosidad hacia ninguna rama de las ciencias sociales, ni hacía la literatura, menos aún hacía las ciencias puras, etc. Sólo a saber sobre vidas ajenas, sólo hacía bienes materiales y entretenimiento.

Hoy no hay justificación de tal ignorancia: hay bibliotecas públicas y medios de información alternativos. También educación gratuita, pero ésta ya no evita que seas un analfabeto. La prueba del nueve de este analfabetismo es que frente a un Gobierno tan miserablemente mentiroso como el actual, el pueblo se mantenga impasible. Los que parecen más conscientes de esta realidad han votado a Podemos. Un partido que como dijo el profesor y filósofo Dalmacio Negro le ha servido al sistema para canalizar la indignación social. Que no plantea ninguna ruptura con lo que hay, y que son cómplices del engaño en las cuentas públicas. Nacho Álvarez, Secretario de Economía de Podemos, sabe que el PIB es en realidad casi un 20% inferior. Algo tan grave no puede ser ocultado a la opinión pública. Pero el votante de Podemos se siente representado en el Congreso ya sea porque son iguales de oportunistas que su jefe o, sencillamente porque son imbéciles. El votante o simpatizante de Podemos ya no necesita manifestarse, sólo le basta con darle a compartir o a me gusta en Facebook. Hay que reconocer que el partido morado ha sido muy hábil para monopolizar a toda la izquierda social, igual que lo fue el PSOE de la transición. Ahora parece que la prioridad de las Marchas de la Dignidad es la autodeterminación de los pueblos. Es decir, están de acuerdo con Podemos en que hay que destruir España.

También he de indicar que en este engaño masivo a la población ayudan los grandes medios de comunicación, dependientes de la publicidad institucional. Nunca antes se había vista tanta simbiosis entre el poder político y el mediático, se había visto tanto periodista comprado y sin idea de política hablando en televisión. Comparen ustedes el antiguo programa La clave con cualquiera de las tertulias de hoy. Lo importante es que el espectador no piense, vea una tertulia como el que va a un circo. El poder lo tiene todo atado y bien atado.

A mayor nivel cultural se supone que hay mayor nivel de concienciación. A mayor inteligencia mayor facilidad para comprender problemas que afectan a una sociedad. Sin embargo, hay personas que aun combinando inteligencia y cultura parecen tontos políticos. Algunos votan al PP creyéndose que este partido defiende la unidad de España, otros votan a Podemos creyendo que va a regenerar la "democracia". Otros votan al PSOE porque piensan que aún es socialista y otros votan a Ciudadanos, porque lo ven distinto del PP. Es en realidad la indiferencia hacía el conocimiento de la política, la frivolidad hacia una crisis que apenas les afecta, o simplemente el cinismo, lo que los convierte también en cómplices de esta casta de ladrones.

Finalmente, hay algo más trágico. Se trata de la cobardía del pueblo español, que desde la Guerra Civil no tiene personas que estén dispuesto a jugársela por sus ideales, salvo contadas excepciones durante el franquismo. Éste inoculó el miedo a meterse en política, aunque no si es para el aprovechamiento personal que vemos hoy. En España no hay ciudadanos, sino siervos que aceptan que le pisoteen la cara. Todavía no sabemos qué es la política, pero lo peor es que seguimos sin querer saberlo, lo que nos hace colaboradores necesarios de esta situación.


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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