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¿Sólo los separatistas traicionan a España?

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Como defensor de la unidad de España me alegra ver a centenares de miles o a más de un millón de personas defendiendo a nuestra patria en Barcelona. Lo que realmente me preocupa es que esa multitud siga a los organizadores de esta manifestación. Sociedad Civil Catalana (SCC) tiene más de organización partitocrática que de civil. Sus miembros están muy vinculados a los partidos falsamente denominados "constitucionalistas". Falsamente, porque evidentemente ningún partido cumple la Constitución.

Más allá que entre los miembros de SCC haya militantes o exmilitantes de dichos partidos, ¿qué hacen Pablo Casado, Iceta, Carmen Calvo, la ministra de Sanidad y otros en primera línea de la manifestación?, ¿no hubiese sido mejor darle el protagonismo a la sociedad civil de Cataluña?, ¿por qué un tipo inteligente como Josep Borrell aún milita en el PSOE?

Creo que es incompatible apoyar a estos partidos estatales y estar en contra de la independencia de Cataluña. ¿Acaso no saben los organizadores de esta manifestación que desde 1978 se lleva cediendo ante los que quieren destruir España? El reconocer a Cataluña como nacionalidad fue una gran metedura de pata de los redactores de la Constitución. Cataluña apenas se distingue del resto de España en el plano cultural, social, étnico, etc. Cataluña no es una nación.

La segunda metedura de pata vino 'con el café para todos' o la creación de una administración pública paralela y dividida en 17 miniestados, con el objetivo de enchufar a centenares de miles de militantes o simpatizantes de los partidos en el sector público. En este caso el remedio ha sido peor que la enfermedad. Se creó el sistema autonómico para evitar algo que ha ocurrido: el enfrentamiento entre regiones y la demanda de más autonomía ante un sistema quebrado. Lo mismo que ha ocurrido en el sistema educativo combatiendo el fracaso escolar aprobando a más alumnos.

Más tarde Felipe González pacto con Puyol (1993), para poder formar gobierno. Aznar lo hizo en 1996, con la cesión imperdonable de las competencias en educación, principal instrumento de adoctrinamiento en Cataluña. Parece mentira y resulta curioso que sean ahora los grandes medios quiénes informan sobre esta realidad. Durante 20 o más años no han dicho ni pío.

Los dos últimos presidentes han sido el colmo frente al problema catalán. Zapatero tuvo la irresponsabilidad de decir aquello de que aprobaría todo lo que viniese del Parlamento de Cataluña. Rajoy ha llegado mal y tarde. Durante casi seis años no ha tenido la iniciativa de perseguir el claro delito de sedición que se ha estado cometiendo por las principales autoridades de Cataluña. Si leen el artículo 544 del Código Penal pueden comprobar que el delito de sedición lo llevan cometiendo los separatistas desde hace años. Rajoy acude ahora a un inaplicable artículo 155 de la Constitución. Inaplicable porque necesita una ley orgánica que los desarrolle. Su medida de sustituir al gobierno catalán es ilegal, en tanto nada de eso viene previsto en el dicho artículo 155. En lugar de ello y como apunta el pensador político Antonio García-Trevijano el Gobierno debería proponer al Congreso la declaración del Estado de sitio (artículo 116.4 de la Constitución). En ese caso los sediciosos (el Gobierno catalán y los miembros de la mesa del Parlamento) serían juzgados por la jurisdicción militar. El presidente del Gobierno debe saber esto, pero es probable que tenga miedo a quedar como un "franquista", a Puyol, o simplemente crea que una decisión de ese calibre puede agravar la situación en Cataluña. Error político: un bueno Gobierno hubiese actuado anticipándose a cualquier acción de la Generalidad, por drástica que hubiese sido. Lo primero es la unidad de España. Un Gobierno débil y cobarde como éste, va a remolque de los separatistas.

Pero lo más grave está por llegar. La mayor parte de la opinión pública desconoce que el PP y PSOE están pactando una reforma constitucional para darle mucha más autonomía a Cataluña. Es decir, a cambio de que Cataluña no se independice de España, se va a crear una especie de Estado asociado. Es más grave si cabe que quieran hacerlo sin someter la reforma a un referéndum. Este hecho lo ha desvelado un periodista próximo a Moncloa, Carlos Cuesta, y lo han denunciado en distintos artículos y declaraciones dos economistas: Juan Carlos Bermejo y Roberto Centeno. Las propuestas para dicha reforma constitucional son las siguientes:

1) Considerar a Cataluña como una nación, y por tanto, como Estado libre asociado al reino de España para permanecer en la Unión Europea y conservar sus privilegios.

2) Nuevo modelo de financiación igual al cupo vasco-navarro. Creación de una Agencia Tributaria catalana, Seguridad Social y Sistema de Pensiones propios. Según Juan Carlos Bermejo esta autonomía fiscal daría lugar a un déficit de 60.000 millones de euros para el resto de España.

3) Extensión de embajadas catalanas independientes a todos los países y organismos mundiales. Como consecuencia Cataluña sería una nación diferente a España.

4) Condonación de la deuda que tiene la administración regional de Cataluña con la administración central y que asciende a 74.000 millones de euros. Blindaje de las pensiones en Cataluña.

No les quepa la menor duda de que Sánchez y Rajoy llevarán a cabo tal tamaño de traición a España, esto es, a los españoles. Ciudadanos se acabará plegando a los intereses del bipartito, ya que no ha venido a otra cosa. Los únicos que podemos parar este camino hacia la destrucción de España, somos aquellos que sabemos que los que estaban el domingo en primera plana son unos oportunistas.


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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