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El futuro político y económico de España visto por cuatro economistas

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Los cuatro economistas durante la conferencia. Elaboración propia.

El pasado día 20 de diciembre cuatro economistas, Roberto Centeno, Juan Carlos Bermejo, Juan Carlos Barba y Juan Laborda, dieron una conferencia en Madrid acerca del futuro político y económico de España. Ésta tuvo lugar en el auditorio de la Fundación Gómez Pardo, donde se expuso lo siguiente:

El catedrático de Economía Roberto Centeno afirmó que el pueblo español no es consciente del desastre político, económico y social existente en España. Los resultados de las elecciones catalanas van a agravar la insolidaridad y desigualdad territorial entre las regiones. Para Centeno la situación en Cataluña ha empeorado gracias al "cobarde patológico"de Rajoy, y especialmente por la "inepta e incompetente" vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de gestionar el problema catalán.

Durante la segunda mitad de 2016 estos economistas publicaron en Vozpópuli y en El Confidencial varios artículos donde exponen que el PIB español es en realidad casi un 20% inferior a la cifra oficial. Según éstos esta "manipulación" del PIB lleva produciéndose desde 2008, lo que les ha llevado a ponerlo en conocimiento de las autoridades de la Unión Europea (UE). Martin Schulz, entonces presidente del Parlamento Europeo, se mostró preocupado por este tema. Por ello Centeno confía en que si este político tiene un alto cargo en el futuro Gobierno alemán, tome medidas con relación a la contabilidad nacional española.

Este catedrático denuncia que los empleos que se están creando son muy precarios con respecto a los que se creaban antes de 2008. Conlleva salarios de poco más de 600 euros mensuales. Esta situación afecta incluso a los ingenieros recién licenciados, que ganan de media 1.000 euros mensuales. Ello contrasta con los salarios públicos, que según Centeno son un 40% superior a la media del sector privado, la diferencia mayor entre los países desarrollados.

Para este economista la situación económica española era muy diferente a la etapa que va desde la década de los cincuenta hasta finales de los setenta. Durante este periodo "los hijos vivían mejor que sus padres", gracias a un "equipo de buenos gestores económicos", existente en la década de los sesenta. A partir de 1978 esta situación cambia, ya que en lugar de imponerse una democracia se impuso un sistema sin separación de poderes y un sistema electoral representativo. Para este catedrático ello ha tenido las siguientes consecuencias:

1) España ha pasado de ser la octava potencial mundial (1975) a estar en el puesto 14º con el PIB oficial, y el 17º si se tiene en cuenta el PIB "real".

2) En 1975 la renta por habitante era el 83% de la media de los nueve países que entonces formaban el Mercado Común. Hoy si se compara con este grupo de países es del 72%.

3) Irlanda tenía el mismo PIB per cápita de España hace 42 años (12.000 dólares). Actuamente el del país celta es de 68.500 dólares y el del segundo de 28.000 dólares.

4) El PIB industrial ha pasado de representar el 36% del PIB global a representar el 15%. La entrada en la UE ha supuesto la destrucción de la industria naval, lechera, textil, siderúrgica, pesquera y agropecuaria.

Este antiguo profesor observa que la economía española habría salido más beneficiada si en 2012 hubiese declarado la suspensión de pagos al igual que Grecia. Ello hubiese supuesto una quita de la deuda pública del 70%, en lugar de incrementar el endeudamiento público en 600.000 millones de euros y el gasto en intereses en 170.000 millones desde aquel año. Se trata de una cantidad que representa el doble que la inversión total en líneas de alta velocidad, autopistas y autovías y cuya mitad se destinó a pagar la deuda a las cajas alemanas. Los responsables de éstas y de las españoles tendrían que haber respondido ante la justicia.

Roberto Centeno no cree en "las conspiraciones judeomasónicas" con relación a la influencia que pueda tener el club Bilderberg. Los problemas políticos y económicos de España han sido causados por los propios españoles, especialmente por la clase política. Ve díficil que España acabe teniendo una estructura de Gobierno federal, ya que implicaría que el gobierno central contralase dos tercios del gasto. Actualmente la administriación central sólo controla un tercio del gasto. Las autonomías gastan sin control como si fueran Estados independientes. Cuestan 100.000 millones al año.

En el tramo final de su intervención recordó que los 300.000 millones de euros de deuda pública que están en el activo del Banco de España no están mutualizados, lo que implica que ante un impago de las administraciones públicas españolas, habrá una fuerte restricción de créditos.

Juan Carlos Bermejo añade en referencia a Irlanda que su crecimiento exponencial de la renta por habitante se ha dado en un país muy pequeño en comparación a España, sin apenas recuersos naturales y teneindo en cuenta que es una isla, con las dificultades que ello entraña.

Este economista está de acuerdo con Centeno en que el Estado autonómico ha generado mayor desiguladad ya que hay regiones que han promocionado supuestos privilegios históricos. Estas autonomías se han repartido España "como si fuera un solar", dado su alto nivel de autogobierno. Una nación debe basarse en la cooperación entre ciudadanos de territorios ricos y pobres. Bermejo coincide igualmente con Centeno en que la alta "industria política" convive dentro de un sistema político sin separación de poderes y sin representación.

En relación a la UE Juan Carlos Bermejo recuerda que con la aprobación del Tratado de Lisboa España perdió su soberanía monetaria, lo que ha alimentado según su punto de vista el crecimento exponencial de la deuda pública. En referencia a los regímenes de competencia regulados por dicho tratado se pregunta hasta qué punto han sido efectivos teniendo en cuenta como operan los oligopolios en nuestro país.

Como ha insistido en algunos de sus artículos en Vozpópuli, este economista asegura que la deuda pública real es muy superior al dato que suelen dar los medios de comunicación, en torno al 100% del PIB. Este dato no tiene en cuenta los 400.000 millones de euros en inversiones comerciales, lo que eleva los pasivos al 140% del PIB.

Para Juan Laborda España no estaba preparada para liberalizar el mercado de bienes y servicios, el mercado de capitales y tener mucha mayor apertura comercial. Eran las consecuencias que iba a tener la entrada en la UE, en un país con una industria sin consolidar. Como resultado España se ha especializado en sector servicios, especialmente turismo, además de fomentar la inversiones inmobiliarias con la liberalización del suelo. La desindustrialización española contrasta con el proceso de industrialización de Corea del Sur: en los últimos 40 años ha pasado de ser el decimoquinto país industrial del mundo a ser el séptimo. Esto ha sido posible gracias a una fuerte intervención estatal, en donde la banca pública coreana ha jugado un importante papel. Según este profesor de economía la dura reconversión industrial en nuestro país ha estado unida a una dejación de nuestros gobernantes, lo que constituye el primer hito que explica la situación actual.

El segundo hito viene marcado por el fuerte crecimiento de la deuda privada, que se duplicó entre 2002 y 2007. Para Laborda la causa fue la aplicación de una política monetaria expansiva (bajos tipos de interés) por parte del Banco Central Europeo (BCE). La autoridad monetaria tuvo miedo de que la burbuja tecnológica de 2001 estallará en Alemania. El aumento exponencial del endeudamiento privado también fue significativo en Irlanda.

El tercer hito tuvo que ver con la asunción de pérdidas, que no fueron asumidas por el sector privado, sino por el sector público, lo que explica la gran subida del endeudamiento del Estado. El primer país en padecer esta situación fue Grecia.

Juan Laborda considera que el crecimiento económico español en los últimos años se ha debido a tres factores externos: expansión fiscal por el miedo al avance de partidos como Podemos; expansión monetaria del BCE gracias a los bajos tipos de interés y a las compras masivas de deuda pública; y descenso de los precios de las materias primas. Esta situación puede acabar revirtiéndose si hay aversión al riesgo en los mercados, lo que podría incrementar la prima de riesgo, un coste que la economía española no podría asumir.

Para el profesor Laborda las alternativas que tiene la economía española son las de presionar a la UE para que se cree una unión bancaria y fiscal. Cambiar el modelo productivo mediante la implantación de un impuesto al suelo, que permitiría recaudar entre 40.000 y 50.000 millones de euros y bajar los impuestos al factor trabajo y al factor capital. Este modelo productivo debería tener como ejemplo al existente en el País Vasco, donde se apostó en la década de los ochenta por un fuerte proceso industrial. Hoy esta comunidad autónoma cuenta con servicios públicos bien dotados y con servicios tecnológicos entre los mejores del mundo.

Juan Carlos Barba destaca que de la misma manera que por intereses geoestratégicos a Estados Unidos le interesó mantener a Franco en el poder en 1953, en 2011 a este país y a las autoridades de Bruselas le interesaron estabilizar económicamente el sur de Europa.

En la misma línea que sus compañeros, este economista considera que España ha perdido mucha soberanía y está "endeudado hasta las cejas", especialmente con acreedores internacionales desde 2009. La deuda externa neta alcanza el billón de euros.

A nivel político observa que "el régimen del 78" ha salido reforzado después de la irrupción del 15M en 2011. Podemos ya es un partido perfectamente integrado en el sistema, después de su apoyo a la destitución de Carlos Sánchez Mato como concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid. Sánchez Mato saltó a la política a través de plataformas como el 15M. El resultado de las elecciones de Catalana va a ser más "pasteleo y saqueo de las arcas públicas" por parte de los partidos.

Para finalizar Juan Carlos Barba denuncia la desprotección a la que ha estado sometido un tercio de la población. La emigración de 1,5 millones de jóvenes españoles de alta formación, la reducción consecutiva del gasto en I+D+i en los últimos seis años, y la "podredumbre moral" de buena parte del pueblo español, que acepta la corrupción como algo inevitable. A partir de este cuadro contempla un "futuro desolador" , en tanto habrá una "mayor decadencia".


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Sebastián Núñez
Aprendiz de la economía. Lector nocturno y aficionado al deporte.

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